Podemos sostener una convivencia fraterna cuando sentimos que nuestros derechos son valorados y respetado; y cuado respetamos los derechos de los demás para que todos tengamos oportunidad de realizarnos como personas en búsqueda de la felicidad. Sin embargo, es también una realidad que las diferencias personales generan fricciones que hay que saber resolver para conservar la unidad. Cada persona tiene sí un mundo de sentimientos, intereses y metas que quiere realizar con la participación de otros. La Sensibilidad, el diálogo, la libertad y el respeto son los valores puestos a prueba a la hora de encontrar esta fraternidad deseada en toda comunidad humana.